| Siete Siervas del Plan de Dios realizaron su profesión perpetua. |
|
Las hermanas Catalina Barco, Ana María Delgado, Jennifer López, Carmen Reyes, Daniela Ruiz, Ana Velásquez y Carolina Sanabria, consagraron libremente sus vidas al servicio del Evangelio, acompañadas por gran cantidad de miembros de la Familia Sodálite, así como amigos y familiares.
La Santa Misa fue presidida por Monseñor Felipe Bacarreza, obispo de la diócesis de Santa María de los Ángeles en Chile, quien durante su homilía resaltó el testimonio de generosidad al Plan de Dios de cada una de estas hermanas, quienes ante un mundo que muchas excluye a Dios «nos están declarando que vale la pena entregar esta vida a Dios, que vale la pena seguir a Cristo que las ha llamado».
Monseñor Bacarreza recordó a todos los asistentes que la vocación es un llamado que Dios hace desde toda la eternidad: «La vocación de cada una de estas siete hermanas tiene mucha historia. Esa historia se remonta a la eternidad de Dios. Dios las eligió a cada una antes de la creación del mundo». Además, resaltó ser una «decisión exclusiva de Dios que cada una de ellas viniera a la existencia concreta en este tiempo preciso de la historia».
En otro momento, enfatizó la respuesta libre ante el llamado de Dios: «¿Qué parte tienen ellas en el misterio de la vocación? Hay un momento de sus historias personales en que les salió al encuentro Cristo y ellas lo conocieron u optaron por él para siempre»; y recordó que el misterio de la vocación es algo que pueden comprender solamente quienes conocen a Cristo, «las hermanas quieren compartir el cáliz de Cristo. Ellas están decididas a ir con él hasta las últimas consecuencias. Ellas quieren seguir a Cristo con la cruz». Finalmente, Mons. Bacarreza resaltó: «El amor cristiano consiste en procurar el bien de los demás. La mayor medida del amor consiste en la entrega de la propia vida por la salvación eterna de los demás. Eso es lo que quieren hacer las hermanas».
Las Siervas del Plan de Dios fueron fundadas en 1998 por Don Luis Fernando Figari, en la Arquidiócesis de Lima. Ellas descubren vivamente la invitación del Señor Jesús para vivir la plena disponibilidad para el apostolado predicando el Evangelio a todos, viviendo intensamente la caridad con una especial atención a las personas frágiles, enfermas, pobres y necesitadas, a todos aquellos hermanos y hermanas que sufren. Actualmente desarrollan su apostolado en países de América, Europa, África y Asia.
|